Esta mañana intentamos hacer la "vía de las terrazas", reseñada en Via clásica y que parecía facilita. Nada mas llegar a Lozoya y subir al puerto, nos damos cuenta de que ha llegado el invierno, y que nos ha pillado el toro con la ropa: nos toca pasar frío de verdad. Comenzamos a andar por donde creemos que era, pero vemos a un forestal, y cometemos el primer error: preguntarle. Nos indica que a unos dos kilómetros hay un desvío por la pista, pero que es un "camino de domingueros". Luego nos cuenta que hay unos cinco kilómetros al pico del nevero, y que es fácil. Total, que tiramos por la pista.
En esto que a cosa así de una hora y algo, llegamos a un sitio que parece una cima, y nos ponemos a buscar. Aquello, evidentemente, no era, pero da la casualidad que nos encontramos a un señor que paseaba por allí haciendo trekking y le preguntamos por el pico del nevero. "A unos 20 minutos, por allí". Segundo error. Claro, a los 20 minutos, encontramos un pico, y queremos que sea el pico del Nevero. Nos aproximamos, subimos, bajamos, le damos 15 o 20 vueltas al croquis, pero aquello no es. Aun así (es la una de la tarde) intentamos escalar algo. Nos aproximamos al muro central, y vemos que pueden salir dos largos de entre III y V.
El primer largo se lo da Dani, lo equipa, monta reunión y ... encuentra dos spits metidos mas mal que bien. "Vaya, ya han pasado por aquí, bueno, mejor, así está equipado". Subimos y me intento dar el segundo largo. Una placa bastante dura, que desploma, y llena de musgo me hace desistir. Hacemos una travesía con destrepe a izquierdas, y subimos por un sistema de canalizos-fisuras que en total no será mas de III, si es que llega. Finalmente, y tras tontear un poco, hacemos cima en el pico del cuervo, no en el pico del nevero, como era nuestra intención.
Para bajar, medio congelados, decidimos tirar por el camino de subida, que si bien tiene un buen desnivel, es totalmente recto y nos lleva al último parking del puerto, donde teníamos el coche. Lo mejor de la ruta fue el tremendo bocadillo que nos comimos en Lozoya, para entrar en calor (que vaya día de no escalar). Habrá que volver.